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Bisexualidad: fantasía o
Distracción o
atracción por el mismo sexo?
Mabel Iam
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nuestros tiempos los patrones de conducta sexual
de todas las personas son variables y son
englobados entre s por su fluidez
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Miami/Especial para EDLP — La bisexualidad es un concepto que se utiliza para denominar a aquellas personas que practican relaciones sexuales con ambos sexos. El concepto ha creado todo tipo de fantasías, miedos y tabúes, porque no existe un patrón que haya sido aceptado todavía por la sociedad, como sí sucede con la homosexualidad, la transexualidad, o todo aquello considerado como “normal”, es decir, la heterosexualidad.
Lo cierto es que, a pesar de una elección liberal, aún hoy ser bisexual no es divertido. Es una elección difícil de asumir y que va en contra de los dictados de la sociedad regida por las religiones más variadas. A pesar de la creciente legitimación de la homosexualidad en todas las culturas, las personas que en otros tiempos de la humanidad han mantenido oculto su rasgo bisexual, ya sea en el plano de la fantasía o de la realidad, aún hoy mantienen sus relaciones con ambos sexos en un decoroso secreto.
Las relaciones bisexuales pueden despertar, abrir una dimensión diferente erótica o definir la verdadera inclinación sexual como lo ilustran los siguientes ejemplos:
María es venezolana, 35 años. Ella confiesa: “Hacía más de tres meses que no tenía relaciones sexuales con mi esposo, tampoco un acercamiento de afectivo. Luego de una pelea decidí despejarme y fui a tomar unas copas a un típico bar en la ciudad de Nueva York. Se acercó a mí una muchacha americana, era atractiva, simpática y franca. Comenzó a mirarme de manera inquietante, ella afirmó: ‘Te veo triste, cuéntame de ti'. Comencé a beber demasiado. Ella comenzó a tocarme mi rostro, y mis manos tiernamente, me excité. Tuve sexo con ella esa misma noche. Seguí la relación con ella por un mes. Al poco tiempo de cortar la relación, el vínculo sexual con mi esposo cambió profundamente. Comenzamos a compartir nuestras fantasías eróticas libremente. Estoy agradecida a esa mujer que despertó mi verdadero yo sexual”, confesaba María.
En nuestros tiempos los patrones de conducta sexual de todas las personas son variables y son englobados entre sí por su fluidez: en esta materia nada es concreto, ni factible de poner dentro de un manual.
Cristian es cubano, 40 años. “Un día mi mujer me propuso juegos sexuales con distintos tipo de masajeadores. Comenzamos a practicar sexo anal, mutuamente. Después de unos meses no podía llegar a la plenitud sexual, sin el sometimiento de ella con sus diferentes métodos. Cierto día caminando, me dirigí directamente como hipnotizado a un bar ‘gay'. Me preguntaba a mi mismo: ‘¿qué estoy haciendo aquí?', Un joven se acercó y me propuso una relación de sexo rápido, y le dije que sí, me gustó su piel y su contacto íntimo. Seguí frecuentando el bar y a otros hombres hasta que un día mi mujer se dio cuenta y empezó a celarme sin control y a poco tiempo nos divorciamos. Creo que siempre tuve una inclinación homosexual, pero la había reprimido, debido a la cultura machista a que pertenezco”.
En cada cultura las diferencias sexuales son distintas, por ejemplo, en el caso de la cultura árabe, los hombres, por tener muy poco acceso a las mujeres (especialmente en las clases bajas de esa sociedad) suelen relacionarse con otro hombre previamente al matrimonio. Pero por curioso que parezca, esa forma de homosexualidad masculina es socialmente aceptada.
Claudia es argentina, 28 años. Con tono de desconcierto comienza a comentar: “Un día llego a casa y mi esposo me estaba esperando, con otra mujer. El me dijo ‘contraté a Ana, para que nos haga unos masajes`. Yo le dije ‘perfecto', sin pensar lo que él estaba planeando. Me desnudé y ella comenzó a masajearme, y entonces el comenzó a tocarme también en mis zonas eróticas y tuvimos relaciones los tres. A partir, de ese momento con frecuencia trae mujeres y creo que a mi me gusta el contacto bisexual que obtengo a través de mi esposo”.
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