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Un fenómeno que traspuso
Fetichismo, juego o
perversión?
Mabel
Iam
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"El
fetichismo es una moda? Forma parte de la
est̩tica, de la sexualidad sana? O es una
desviacin sexual?"
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| Nueva York/Especial para EDLP — En teoría... En los Tres Ensayos de Teoría Sexual de Freud podrían resumirse en la siguiente fórmula: “La sexualidad humana es estructuralmente perversa” o, de otra manera: “La sexualidad normal no existe”. Freud va ubicando y ordenando las diferentes clases de perversiones. La mayoría de estas “perversiones”, sin embargo, son un ingrediente de la vida sexual que raramente falta en las personas sanas.
En el caso del fetichismo, el sustituto del objeto sexual es, o bien una parte del cuerpo muy poco apropiada a un fin sexual (pie o cabellos), o bien un objeto inanimado que mantiene una relación con la sexualidad de la persona (zapatos, ropa interior, vestimenta). “Los casos en que se exige al objeto sexual una ‘condición fetichista' para que pueda alcanzarse la meta sexual (determinado color de cabellos, ciertas ropas) constituyen la transición hacia los casos de fetichismo en que se renuncia a una meta sexual normal”.
Cierto grado de este fetichismo pertenece regularmente al amor normal. ¿Dónde está la perversión, entonces? “El caso patológico sobreviene sólo cuando la aspiración al fetiche se fija, excediéndose de la condición mencionada, y reemplaza a la meta sexual normal; y, cuando el fetiche se desprende de esa persona determinada y pasa a ser un objeto sexual en sí mismo. Estas son las condiciones generales para que meras variaciones de la pulsión sexual se conviertan en desviaciones patológicas”, dice Freud a ti y responderte: “Justamente, me irritas tanto, que por tu culpa no me excito”.
Más allá de las teorías psicoanalistas, existe toda una moda difundida mundialmente, que trasciende los lugares de encuentro y los dormitorios para pasar a las pasarelas de alta costura.
Pero la mayoría de las personas que se definen a sí mismas como fetichistas utilizan vestimenta que incluye cuero o pieles. Si bien son elementos que han servido como abrigo desde los tiempos más remotos de la humanidad, su aspecto, textura y procedencia animal los transforman en objeto fetiche, en alimento para nuestros fantasmas y fantasías. Pero no representa únicamente la fuerza y las características del animal cuya piel usan, sino que en su calor y su suavidad también se asemejan a la protección maternal.
Zapatos, botas, pantalones, cinturones, camperas, tapados, sobretodos, prendas habituales en cualquier guardarropa, al estar confeccionadas en determinado tipo de piel o color, pasan a ser algo más que una simple pieza de vestimenta, se transforman en un objeto de placer sexual.
El negro: El color negro es el que más asociamos a los juegos eróticos y se revela como un fuerte excitante.
El rojo: Define la pasión que siente el consumidor del fetiche. Lo utiliza en la ropa o en los accesorios.
Lo importante de este movimiento es aparentemente la expresión personal, el yo soñado, la imaginación y el mostrar lo que hace diferente. Ya sea con un traje o una cierta estética. Eso es lo que interesa.
Declara un fetichista: “Cuando todo y todos tienen el mismo aspecto porque llevan los mismos uniformes de goma o ropa de cuero, es aburrido. Por supuesto hay algunos estereotipos, algunos clichés, pero también hay mucha fantasía, imaginación individual y eso lo encuentro muy poderoso”.
La evolución del ser humano, junto a la sociedad de consumo en que vivimos, trasciende las barreras entre lo que consideramos normal y lo perverso. Las preguntas son: ¿El propósito del sexo es un código que identifica a las personas? ¿El amor es para unir a los seres humanos aceptando a las diferencias? ¿El sexo es libertad en la intimidad? Las respuestas son tuyas.
Entre los libros de Mabel Iam figuran “Tus Guardianes y Protectores de cada día”, “El don de la Diosa”, “El vampirismo”, entre otros. Próximamente aparecerá, “El sueño del amor”. Información y correspondencia con la autora en www.mabeliam.com.
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