Especial para EDLP — El
Kamasutra, escrito en la India entre los siglos III y V
y atribuido al sabio Vatsyayana, combina los mecanismos
sexuales taoístas recogidos en los libros de alcoba
chinos con los métodos de seducción descritos en el Arte
de amar del poeta romano Ovidio.
Para el común de la gente (sobre todo en Occidente),
el Kamasutra se asocia simplemente con múltiples
posiciones para desarrollar el acto sexual, una mezcla
de acrobacia y pornografía. Para Oriente, en cambio, el
verdadero sentido del Kamasutra está muy lejos de esa
idea puramente física.
Toda unión sexual, para ellos, es sagrada: reproduce
el acto creador último, la unión de los principios
cósmicos masculino-femenino, y es la causa del universo
creado y manifestado.
El objetivo de estos tratados es aumentar la
voluptuosidad sensual, para lo cual proponen una
profusión de técnicas sexuales, especialmente posiciones
amatorias.
En efecto, las asanas o posiciones tradicionales para
la meditación en pareja, son específicas y poco
numerosas.
Los maestros del Kamasutra han escogido las
posiciones más confortables para poder prolongar la
unión sexual a veces hasta dos horas, sin tener que
moverse mucho porque eso perturbaría la interiorización
en el acto sexual divino. A menudo su confort es tal que
permite una relajación física y mental total que lleva a
estados de conciencia diferentes.
Las posiciones sexuales deben también favorecer los
intercambios magnéticos, de energía vital y facilitar el
control tanto de la eyaculación como de toda la salud
del organismo.
Comencemos, por lo mas simple, invertir la posición
del misionero (la posición clásica el hombre sobre la
mujer), colocando a la mujer arriba. Sus ventajas: la
mujer tiene la iniciativa de los movimientos y controla
la experiencia. En cuanto al hombre, si bien está casi
inmóvil, puede relajarse y abandonarse mejor. Esta
posición permite también la unión invertida, en la cual
el hombre se identifica con la energía femenina y puede
psicológicamente comprender mejor a su pareja.
En esta posición, frecuentemente ella sube y baja su
pelvis, pues la satisfacen estos amplios movimientos de
penetración cuyo ritmo marca a su manera.
Esta posición estimula profundamente a la mujer,
llegando a nivel del punto G y del clítoris, y provoca
un placer total en ambos integrantes de la pareja.
Le preguntamos algunas personas en la calle, si
conocen este arte oriental y sus beneficios:
Rolando, ecuatoriano, 29 años: Yo llevo casado más de
tres años y me han comentado del tema y he visto fotos.
La verdad llego tan cansado a mi casa, luego de un largo
día de trabajo, que nos cuesta improvisar varias
posiciones con mi mujer, o salir de la rutina para
encender la llama de la pasión.
Alejandra, uruguaya, 31 años: Si, definitivamente
conozco el Kamasutra he leído varios libros del tema,
pero he practicado algunas posiciones, no todas.
Lamentablemente, siempre he explorado mas el sexo con
mis relaciones ocasionales, que con mi pareja actual,
por costumbre o falta de tiempo.
Elsa, colombiana, 37 años: He tenido muchos problemas
con el orgasmo, justamente, por la falta de creatividad
en el sexo. Mi esposo no quiere cambiar la posición
tradicional y se siente mal cuando le pido que lo haga.
Llevo 7 años de matrimonio tengo dos hijos, y
honestamente, me encantaría hacer algo para que esto se
modifique. Me gustaría conocer o darle algún libro a mi
esposo para leerlos juntos.
Por lo que hemos analizado y escuchado la teoría que
propone Kamasutra con todas sus posibilidades en
intercambio para generar el éxtasis erótico, la
integración sexual, afectiva y mental de la pareja,
parece difícil llevarla a práctica. Es importante
destacar que sin una relación sexual y amorosa
satisfactoria es muy difícil lograr la felicidad, aunque
uno tenga un buen crédito en el banco. Mi consejo es
nunca se olvide de ser un buen amante, ese crédito de de
amor penetra directo en al alma, y ésta también necesita
alimento.
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